El agua es un bien escaso. En esta afirmación creo que estamos todos de acuerdo.

Se puso de manifiesto de una forma muy clara en el congreso de regadios que durante esta semana se ha celebrado en Elche. Los agricultores levantinos (valencianos, mucianos y almerienses) reclaman su derecho al agua. Tienen razón, pero muestran una actitud agresiva, y los derechos de las personas no se pueden ejercer en contra de nadie.
La derogación del trasvase del Ebro es considerada una agresión, como si les hubieran robado un agua que era de ellos. Nada más lejos de la realidad.
Actitudes como la del señor Leoncio Beloqui o, más sorprendente, del señor Martin Mendiluce solo contribuyen a crear confusión y ha generar en la gente sentimientos de venganza.
Todo eso no es bueno.
También se escucharon voces en contra de esta postura, el señor Adrian Baltanás fue muy claro. El agua se puede conseguir por otros métodos.
Pero, ¿por qué esa postura inflexible en contra de las desaladoras y a favor del trasvase? ¿acaso creen que el agua trasvasada es gratuita?.
Sería bueno que quienes están mejor informados transmitan a la gente la verdad y no como hasta ahora que intentan obtener réditos politicos con la manipulación y la mentira.
Desde el punto de vista técnico el congreso dio para poco.
Voy a decir una burrada: ¿alguien a intentado buscar agua dulce en el mar?
Me refiero a agua que no es necesaria desalar, solo tratar quimicamente, como todas las aguas, manantiales de agua dulce en el mar.
Seguramente debo estar loco.
ESOS manantiales existen. Pero no Son fáciles de explotar. La desalación es una técnica que hace 25 años parecía una quimera y, sin embargo, hoy está muy desarrollada. Por eso hoy es ya una solución competitiva. Lo que no entiendo es el interés de algunos en no reconocerlo.